Plano de Sevilla de Pablo de Olavide

miércoles, 19 de octubre de 2011

Primera clase

El apresurado recorrido por el mundo de las bibliotecas que realizamos en la 1º clase me resultó bastante esclarecedor en varios aspectos  .

Hasta ese momento, por un déficit no sólo de formación sino también de reflexión,  la imagen del bibliotecario para mí era la figura del que resultó ser  el auxiliar de biblioteca . 

Ahora sé que detrás de los mostradores  existe todo un mundo de  personas encargadas de reunir, conservar y difundir una pléyade cada vez más amplia de documentos de información. Me resulta especialmente  interesante la labor información bibliográfica que pueden prestar y que sin duda utilizaré en el futuro.

Decía que mi desconocimiento  era fruto  de mi falta de formación pero también me veo en la obligación de señalar la escasa publicidad que las bibliotecas realizan de sus funciones y misiones. Además, ¡ cualquiera  requiere algo más que cuestiones relativas a los aspectos más mecánicos y reiterativos  de prestamos y devoluciones con el talante poco cordial que se gastan  algunos auxiliares !  Si quiero ser justo,  he de reconocer que,  en muchos casos, pagan justos por pecadores y pienso en un auxiliar de la biblioteca de esta Universidad que invariablemente se niega a saludar y atiende siempre con una parquedad que raya lo insultante...

Disgresiones aparte,  el mundo de posibilidades que se abre a las bibliotecas con las TIC es apasionante sobre todo en su función de separar el grano de la paja en la pleyade de documentos que circulan por las autopistas de la información  y, paradojicamente, la anunciada decadencia del libro convencional no arrastrará también  a las instituciones que nacieron para albergarlos y sacarles todo su jugo .

Cómo cabiará el caracter de la Bibliotecas Nacionales  en su función de conservadoras de  la cultura nacional de un país, tambien es una cuestión a considerar y me gustaría averiguar algo al respecto.

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